Una corta historia sobre un niño tirado en la calle

Ivan Garcia
Maestro Iván García dicertando sobre dramaturgia en la libreria de cultura de la zona colonial

El lunes 7 de septiembre dio inicio un taller sobre dramaturgia organizado por el ministerio de cultura de la republica dominicana, en la librería de cultura ubicada en la plaza España de la zona colonial. Este taller es impartido por el reconocido maestro Iván García. Este taller tendrá una duración de 4 semanas.

El taller se tornó interesante desde el principio, y una de las primeras cosas que hizo el maestro Iván comentar sobre un niño que estaba tirado en la calle. No dio muchos detalles sobre ello. Dejó como tarea para los asistentes contar una pequeña historia de cómo el niño llego a ese lugar. Yo hice mi parte, y deseo compartirla con ustedes. Teóricamente esta historia debe ir evolucionando hasta llegar a una conclusión más acabada, pero esto pasará a medida que avanza el taller de dramaturgia.

El niño estaba recostado en la esquina de la pared. Había sombra. Aun con la espaciosa acera muchas personas tomaban la calle alejándose de lugar donde estaba tirado el niño. Parecía muerto, pero no lo estaba. Unos cuantos curiosos se acercaban y miraban entre los trapos sucios que lo cubrían para descubrir su cara, pero la gran mayoría de las personas lo ignoraban. Unos cuantos no se daban cuenta siquiera que estaba ahí. Parecía un niño sin hogar, pero sus cabellos estaban recién cortados y se podía intuir que era de los niños que acostumbran ir a la escuela.

Al frente de la calle un grupo de tres hombres y una mujer observan curiosos. Comentan sobre las posibles razones de porque está ahí. La mujer culpa a sus padres por irresponsable, uno de los hombres dice que es culpa del gobierno. De un momento a otro la conversación se torna política y no humana.

Mientras el mundo sigue girando, el niño sigue tirado en la acera. Siendo ignorado por la mayoría, menospreciado y con observado despectivamente. Las personas del frente asumen que se han comunicado con las autoridades pues hace ya un buen rato que está tirado, y la zona no es un lugar donde se suele apreciar ese tipo de escenarios.

Como sigue la historia, y las condiciones del niño están dadas por cada quien.

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ENCUESTA PARA RESIDENTES DE CONDOMINIOS

Hace unos días que estoy trabajando en mi tesis de maestría. Ahora necesito el apoyo de la mayor cantidad de personas posible para llenar una encuesta que servirá de base para parte del trabajo de investigación que estoy realizando.

Con esta encuesta se persigue recolectar información de los residentes de condominios y apartamentos multifamiliares para identificar las condiciones generales de este tipo de vivienda en el distrito nacional. Los resultados de esta encuesta estarán siendo utilizados como información de campo en la tesis “Proyección y perspectiva de la administración de condominios en la republica dominicana y la incidencia de la tecnología en su gestión”

Agradecería mucho su cooperación si llenan esta encuesta y se la pasan a conocidos para que también la llenen.

El enlace es http://goo.gl/forms/vVLhwwGTBM

No basta solo con la intención

Con frecuencia he escuchado decir “La intención es lo que cuenta“. En escenarios competitivos, donde regularmente lo que se buscan son resultados, frases como estas no tienen validez. Si lo que se buscara son personas con buenas intenciones, si contara. Pero cuando lo llevamos a otro escenario, esta frase no es más que un paño tibio para los fracasos en ciertas tareas. Y es que lo dice el viejo dicho “De buenas intenciones está empedrado el camino que lleva al infierno“.

Traigo a colación estas frases por una reciente actividad a la que asistí. Definitivamente los exponentes y los organizadores tenían buenas intenciones, pero la falta de un programa bien estructurado, el desconocimiento del tipo de personas al que se iban a dirigir, la falta de actividades que previas al inicio de la actividad y que las dinámicas realizadas no se relacionaban con el tema tratado, me dejaron un sabor a decepción de la actividad.

Y es que muchas veces nos escudamos en excusas para no dar lo mejor de nosotros. Con esta experiencia me queda claro que el conocimiento de un tema no lo es todo, porque realmente los expositores tenían dominio del tema. Es necesario tener un programa bien esquematizado para dejar un buen mensaje. No basta con la intención de querer hacer algo bueno, es necesario la preparación de dichas acciones.

 

Los afanes de la vida

De más joven lo escuchaba decir con frecuencia. “No te dejes arrastras por los afanes de la vida”. Sucede que es casi imposible (dije casi) salir ileso de las responsabilidades que se agregan a las personas a través de los años.

Decía un amigo que no sabe quiénes son realmente los locos, si nosotros los que nos llamamos cuerdos, arrastrados por los afanes, corriendo para evitar los tapones, discutiendo para no ser engañados, evitando los lugares peligrosos para no ser atracados, poniendo seguridad en nuestras casas, y miles de cosas más. O si son aquellos que llamamos locos, los que se sientan a una esquina a contemplar cómo pasa el tiempo, como las nubes se forman y se deforman, como se pierden en medio de cada día la gente presurosa, como se duermen en los parques, como son inmunes a toda suciedad.

Definitivamente son locos los segundos, pero ¿no los son los primeros también? Y es que con tanta prisa que llevamos estamos actuando como locos. Perdemos la noción de las cosas que importamos. Quizás es que nos está importando demasiado el presente.

Agradezco mucho un consejo que recibí de adolecente. Es probable que haya sido mi padre que me lo dio, pero no puedo afirmarlo con certeza. “Cuando vayas a tomar una decisión de relevancia, procura imaginarte las consecuencias a 5 años”. La idea es que si en 5 años no estarás cómodo con los posibles resultados, no vale la pena tomarla. Aunque de seguro que no se logra prever las consecuencias de elementos desconocidos, y la vida sigue siendo un tómbola donde a veces se gana y a veces se pierde.