No basta solo con la intención

Con frecuencia he escuchado decir “La intención es lo que cuenta“. En escenarios competitivos, donde regularmente lo que se buscan son resultados, frases como estas no tienen validez. Si lo que se buscara son personas con buenas intenciones, si contara. Pero cuando lo llevamos a otro escenario, esta frase no es más que un paño tibio para los fracasos en ciertas tareas. Y es que lo dice el viejo dicho “De buenas intenciones está empedrado el camino que lleva al infierno“.

Traigo a colación estas frases por una reciente actividad a la que asistí. Definitivamente los exponentes y los organizadores tenían buenas intenciones, pero la falta de un programa bien estructurado, el desconocimiento del tipo de personas al que se iban a dirigir, la falta de actividades que previas al inicio de la actividad y que las dinámicas realizadas no se relacionaban con el tema tratado, me dejaron un sabor a decepción de la actividad.

Y es que muchas veces nos escudamos en excusas para no dar lo mejor de nosotros. Con esta experiencia me queda claro que el conocimiento de un tema no lo es todo, porque realmente los expositores tenían dominio del tema. Es necesario tener un programa bien esquematizado para dejar un buen mensaje. No basta con la intención de querer hacer algo bueno, es necesario la preparación de dichas acciones.

 

Los afanes de la vida

De más joven lo escuchaba decir con frecuencia. “No te dejes arrastras por los afanes de la vida”. Sucede que es casi imposible (dije casi) salir ileso de las responsabilidades que se agregan a las personas a través de los años.

Decía un amigo que no sabe quiénes son realmente los locos, si nosotros los que nos llamamos cuerdos, arrastrados por los afanes, corriendo para evitar los tapones, discutiendo para no ser engañados, evitando los lugares peligrosos para no ser atracados, poniendo seguridad en nuestras casas, y miles de cosas más. O si son aquellos que llamamos locos, los que se sientan a una esquina a contemplar cómo pasa el tiempo, como las nubes se forman y se deforman, como se pierden en medio de cada día la gente presurosa, como se duermen en los parques, como son inmunes a toda suciedad.

Definitivamente son locos los segundos, pero ¿no los son los primeros también? Y es que con tanta prisa que llevamos estamos actuando como locos. Perdemos la noción de las cosas que importamos. Quizás es que nos está importando demasiado el presente.

Agradezco mucho un consejo que recibí de adolecente. Es probable que haya sido mi padre que me lo dio, pero no puedo afirmarlo con certeza. “Cuando vayas a tomar una decisión de relevancia, procura imaginarte las consecuencias a 5 años”. La idea es que si en 5 años no estarás cómodo con los posibles resultados, no vale la pena tomarla. Aunque de seguro que no se logra prever las consecuencias de elementos desconocidos, y la vida sigue siendo un tómbola donde a veces se gana y a veces se pierde.